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Cómo atraer Abundancia: El Agradecimiento

Muy buenas!

En esta ocasión quería hablaros sobre una de las claves que considero fundamentales para atraer la Abundancia: El Agradecimiento. 

Últimamente estaba pensando en la ingente cantidad de veces a lo largo del día que vemos, oímos, decimos y recibimos por parte de otros… una palabra en concreto: GRACIAS.

Cuando alguien nos abre la puerta, cuando la sujetamos nosotros al vecino, cuando cobramos o pagamos algo, cuando alguien nos sirve la comida…hasta incluso en las servilletas de los restaurantes e incluso en las papeleras vemos en muchas ocasiones esa palabra. Estamos rodeados de algo que, como digo, vemos, oímos y decimos a lo largo del día pero nos falta algo crucial que es SENTIRLO.

Lo decimos de manera tan automatizada, puesto que somos personas “educadas” que no lo sentimos realmente dentro, en nuestro interior más profundo. Digamos que a lo sumo es un sentimiento meramente superficial salvo en algunas ocasiones, pero por lo general, de manera diaria como acto de respuesta a tantas frases y actuaciones lo decimos y recibimos de manera automática, con el piloto puesto porque es algo que “toca” decir y nos sale directamente, sin pensar.

Lo curioso de todo esto es que, si decirlo a los demás nos sale de manera automática sin sentirlo, ni que decir tiene que lo triste aquí es que la utilizamos para decirlo a otros, nunca a nosotros mismos. En resumen, somos superficiales (porque nos quedamos en la “superficie” para decirlo automáticamente a los de fuera y peor aún, nos olvidamos encima de decírnoslo a nosotros mismos. 

Y ya mirando más allá del lenguaje, como decía al principio, lo grave aquí es que se dice pero no se siente, a nivel profundo así que en nosotros mismos ni siquiera a nivel superficial nos damos las gracias por quienes somos, por lo que hemos logrado hasta ahora, por las personas que forman parte de nuestra vida y nos apoyan.

Así que hoy me gustaría invitaros a que analicemos un poco más eso del AGRADECIMIENTO a uno mismo. 

De hecho, yo no sólo llevo un Diario de Mimos donde anoto cada día aquellos pequeños mimos que me “doy”, sean materiales o no (como sabéis las que me seguís por aquí de un tiempo para acá) sino que he incorporado hará unas semanas un anexo a ese diario y que considero que todos deberíamos llevar. Realmente esto último no lo anoto en ninguna parte, sólo lo hago a nivel mental justo antes de dormirme a última hora por la noche. Y es llevar un LISTADO DE AGRADECIMIENTOS PROPIOS.

¿Qué es esto del listado mental de agradecimientos propios?

 

Nada tan simple como comenzar a hacer un recorrido mental por aquello que tengo y por quién soy justo antes de dormir. Y aquí distingo dos partes importantes porque me he ido dando cuenta de lo olvidado que tenía el tema. Como os decía, el dar las Gracias al final es algo automático en lo que no me paraba a pensar y mucho menos a analizar. Me he dado cuenta de que mientras más agradezco más cosas se me ocurren cada noche nuevas que agradecer y de las que antes no era ni siquiera consciente y es una pena. Por eso quiero compartirlo con las personas que me leéis porque es algo que me está dando realmente otra perspectiva de mi vida.

 

Me he dado cuenta de que hay dos grupos por los que agradezco.

 

Al principio comencé agradeciendo de manera mental el listado de cosas o personas que tenía “lejos“, cuando digo lejos quiero decir: fuera de mi. Por ejemplo, un trabajo que me reporta mucha alegría y en el que he conseguido el éxito, una pareja a la que quiero de verdad y que es mi verdadero compañero de vida, unos hijos maravillosos, unos padres que me cuidan lo mejor que sabe cada uno, una casa que me da cobijo…. todo esto digo que está lejos o fuera de mí, porque no está EN CONTACTO CONMIGO TODO EL TIEMPO. Es decir, es lo primero en que pensamos cuando alguien nos pregunta “qué tenemos” y por qué estamos agradecidos en la vida…

Pero estos días, al querer seguir agradeciendo me di cuenta de que eso está fuera de mí, y es increíblemente maravilloso pero como os decía, llega un punto donde cuanto más agradeces más cosas buscas para agradecer y ser consciente de la suerte que tienes. Y en mi caso, empecé a darme cuenta de todas aquellas cosas preciosas que teníacerca o dentro de mí y por la que soy tan sumamente afortunada y sin las cuales no podría disfrutar de las cosas que tengo “lejos” o “fuera”.

Empecé a analizar poco a poco dentro de mí y a agradecer cosas en las que no me había parado a pensar ni a “sentir” como por ejemplo, el agradecer que tengo los cinco sentidos intactos. Tengo la inmensa fortuna de poder ver, mirar, admirar con mis ojos, deleitarme con las caras de mis hijos, las caras de mis amigos, disfrutar de los colores de la naturaleza, del maquillaje que es mi pasión más artística. Ya solo siendo consciente de que puedo ver y que es un regalo maravilloso podía dar las gracias de corazón por la suerte que tengo.

Tengo oídos que me permiten escuchar la voz de las demás personas, de mis seres queridos especialmente, puedo escuchar la música que más me gusta, oír los sonidos de la naturaleza…tantas cosas que agradecer que cada día encuentro una nueva.

Puedo tocar y acariciar con mis manos, sentir la piel de otras personas que adoro y sentir mi propia piel (fijaos que antes me duchaba a mata caballo y ni siquiera al ponerme el jabón era consciente de que estaba tocando mi piel… somos robots modernos automáticos. Ahora me ducho con más calma sintiendo lo que hago en cada momento mientras pienso que estoy cuidando de mí, lo cual también va a mi diario de mimos). Podemos sentir el agua en nuestro cuerpo, podemos recibir abrazos de otros, tantas cosas con el sentido del tacto que es alucinante.

Puedo disfrutar del aroma de las cosas que me gustan, del pelo de mi bebé por ejemplo, entre muchísimas otras cosas relacionadas con el olfato.

Sólo el hecho de ir imaginando la suerte que tengo analizando cada una de las cosas que forman parte de ese “cerca” mi vida como que se ralentiza… dejo de estar “acelerada” y se convierte en una especie de mindfulness que me deja totalmente relajada antes de dormir además de feliz por todo lo que tengo que es un regalo que nos ha dado la vida.

 

Podemos saborear nuestra comida favorita, besar, hablar, reír, cantar, expresarnos… y ni siquiera nos paramos a pensar en ello. Sólo vemos aquello que no tenemos y que queremos, y todo casualmente “lejos” y no cerca.

Tengo piernas y pies para caminar, para poder desplazarme, para sentarme si quiero o para tumbarme y estar a gusto además de sentir lo cómoda que es mi cama. Tengo una cama sobre la que dormir y unas ventanas que me permiten estar a salvo y sin frío. No todo el mundo tiene esa suerte por desgracia así que tengo que agradecer que tengo esa enorme fortuna. Todo lo que tengo “cerca” de mí.

Y así voy cada día añadiendo nuevas cosas, ampliando mi lista mental de todo lo que tengo y quiero, tanto lejos como cerca, comienzo siempre por la parte de fuera y voy acercándola a mí porque como os decía, al final es en ese cerca donde crecen nuestras raíces, que nos permiten después crecer hacia al superficie y dar los frutos y que se nos vea.

Si ni siquiera paramos un minuto a reflexionar quiénes somos y qué tenemos “cerca“, “dentro de nosotros” nos perdemos entre tanto estrés, tanta carencia y tanto sentimiento de “no tener nunca suficiente” en lugar de agradecer toda la abundancia que hay a nuestro alrededor que es absolutamente ENORME.

Y es agradeciendo como llegaremos a ver lo ENORMES que somos nosotros. Nuestra enorme GRANDEZA y la increíble ABUNDANCIA que tenemos.

Por eso os decía como enunciado de este post que una de las claves más importantes de la verdadera abundancia es el DAR LAS GRACIAS por todo cuanto somos y tenemos a niveles cada vez más amplios para tener una visión real de cuán abundantes somos y ahí comienza el camino a descubrir todo nuestro verdadero potencial y todo lo que hemos conseguido hasta ahora que nos llevará cada vez más a un camino de éxito y prosperidad, porque cada vez que somos conscientes de la abundancia y la “sentimos” la atraemos cada vez más a nuestras vidas.

Me gustaría finalizar con esta pregunta: ¿Alguna vez te has parado a pensar y sentir todo lo que realmente tienes, fuera y dentro?

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¿Qué semillas estás plantando?: Tus primeros pasos hacia el éxito

 

Te dejo aquí el podcast correspondiente a este post, con más contenido adicional, para que puedas escucharlo desde cualquier parte mientras realizas cualquier tarea, si no puedes leer en ese momento o, sencillamente, te aparece escucharlo para asimilar mejor todos los conceptos.

 

Uno sabe dónde empieza pero nunca dónde acaba

Resulta que tal día como hoy, hace ahora ya 8 años justo, decidía comenzar a escribir mi blog sobre maquillaje. Nacía El Rincón de Aparichi, que pocos meses más tarde pasó a ser “Aparichi Makeup”. Y resulta muy interesante para mí volver a leer cómo nació todo. Cuáles fueron las primeras palabras con las que comenzaba, porque uno sabe dónde empieza pero nunca dónde acaba.
Por eso, la vida al final va sobre esto; sobre las semillas que uno va plantando. Está genial pasado el tiempo, cuando miras atrás, y ves que aquellas semillas que sembraste, hoy dieron sus frutos y que aún queda tanto por seguir creciendo, que es genial abrazar a la persona que eras cuando todo comenzaba y dabas tus primeros pasos
Quiero compartir aquí esas primeras palabras que escribí hace ahora ocho años, porque me llenan de una satisfacción especial, que hoy recordaba al volver a leerlas de nuevo. Y me impactó mucho ver que el objetivo que me proponía y que plasmaba ahí, justo el 30 de Abril de 2010, era justo algo que seguido manteniendo a lo largo de los años.
Pero ahí estaba todo, abonando el terreno y plantando mi pequeña semillita, sin tener ni idea de hasta dónde me llevaría y hoy estoy tan orgullosa de aquella decisión, que sólo puedo plantearos esta propuesta. Plantéate lo siguiente:

 

¿Dónde querrías estar dentro de un año y qué semilla estás plantando a día de hoy para estar ahí cuando pasen esos 365 días?. 

El otro día lo hablaba con un buen amigo. Me decía que quiere escribir un libro pero que nunca parece sacar tiempo. Le dije que si plantaba la pequeña semilla de escribir tan sólo una hoja cada día, sólo una, pasado un año tendría 365 páginas… lo cual hace ya un libro bien completo… Fijate que si piensas en escribir 365 páginas sólo con pensarlo ya te agotas y no sabes ni por dónde empezar, no ves el momento del comienzo, ni cómo ni cuándo ni dónde… pero si hoy escribes solo una página, y día tras día repites esto mismo, pasado un año habrás escrito un gran libro. 
Estas son las pequeñas semillas de las que os hablo.
Como decía Aristóteles: “Somos lo que hacemos repetidamente” y así es.
No hay más. Como siempre os digo, visualizar es maravilloso, soñar es precioso y tan necesario.. pero hacer y plantar esas micro-semillas es lo que cambia TU mundo de verdad. Lo que hace que pasados ocho años, mire atrás y llore solo de la emoción de pensar hasta dónde me ha traído todo esto.
Y ahora sí… os dejo con esas primeras semillas de las primeras palabras que plasmaba en aquel momento, para que veáis a lo que me refiero, no sin antes mandaros un fuerte abrazo y deseando que vuestras semillas florezcan hasta convertirse en árboles inmensos y con una grandeza única y auténtica:

PRESENTACION DEL BLOG

 

 

No sé por dónde empezar a escribir… lo único que sé es que me apetece comenzar a hablar de maquillaje,… pero qué decir del maquillaje. Yo siempre creí que todo el mundo sabía maquillarse, puesto que yo, desde bien pequeñita ya me asomaba por estos mundos. Trabajo en Bobbi Brown desde hace ya 3 años como maquilladora profesional y en este tiempo he tenido muchas mujeres entre mis manos… o, mejor dicho,…entre mis brochas. También muchas novias se han dejado acariciar por mis pinceles y mi creatividad y me he ido dando cuenta de los grandes errores que cometen las mujeres a la hora de maquillarse. Es cierto que cada firma de cosmética y cada maquillador os puede aportar ideas y conceptos diferentes y que parece que unos nos contradecimos con otros. Y es verdad… como en cualquier sector creativo, cada maestrillo tiene su truquillo. Pero, por mi experiencia me he podido ir dando cuenta de que ni todos los maquilladores maquillan bien, ni todos los peluqueros son perfectos…. Y esto es así. Hemos de asumirlo. Estoy para desmitificar algunos conceptos y para ayudar a las mujeres (incluso hombres) o iniciados del maquillaje a que puedan mejorar su imagen facial, sus técnicas y pequeños trucos que a mí me han servido de mucho y que he ido adquiriendo con la experiencia.
Este blog lo he comenzado a escribir porque me siento muy motivada desde que leí un blog llamado Con dos tacones…de Estefanía, la personal shopper del centro en el que trabajo. Ella ayuda a las personas a verse realmente bien con la ropa y accesorios y yo… pues… dentro de mi modesta colaboración, pretendo hacer lo mismo en cuanto al maquillaje, aportando conocimientos y resolviendo dudas, puesto que me he dado cuenta de que hay un amplio vacío en este aspecto.
Este blog va destinado, en su mayoría, para personas a las que les da miedo el tema del maquillaje… no profesionales ni personas realmente mañosas, sino para las personas que, por norma general, vienen a nuestros cursos o sesiones de make-up en Bobbi Brown. Si bien es cierto que incluso al mejor de los maquilladores siempre les viene bien refrescarse o el conocimiento de formas diferentes de hacer las cosas, pero ellos puede que no necesiten de mis pequeñas revelaciones puesto que seguramente ya las conocen.
Aunque trabajo para la firma Bobbi Brown y maquillo según sus reglas, por así decirlo, he ido creando por mi experiencia algunas técnicas que nada tienen que ver con Bobbi, no son ni mejores ni peores, sino que en este blog no escribo en nombre de la firma, sino de mi misma, Aparichi y en algún momento recomendaré todo tipo de productos, sean o no de esta firma.
Sólo como una leve introducción diré que me formé en el mundo del maquillaje en la Asociación de Maquilladores Españoles para Cámara y Focos, en Madrid , incluyendo estudios de belleza, caracterización y teatro, así como en Peluquería de Plató en la misma Asociación. Además, he participado como maquilladora en la pasarela de la Fashion Week de Valencia, he realizado diversos trabajos como maquilladora de cortos cinematográficos y he realizado muchos maquillajes de novia, madrinas….etc. pero… he de admitir que la mejor escuela es el día a día y Bobbi Brown hace ya 3 años me dio la oportunidad de seguir aprendiendo desde entonces con cada nueva clienta que pasa por mis manos… alguna vez me puse a pensar que si al día maquillo a unas dos o tres personas, multiplicado por seis días a la semana y tres años de mi vida… hacen un total de unas 2.592 personas … fijaos si así es una capaz de ir adquiriendo ciertos conceptos claves para maquillar a las mujeres. Pues esta es mi presentación y creo que es demasiada y bastante a la vez, así que por hoy ya he terminado 😉 .”
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En Busca del Para qué: Descubre tu Propósito

Me doy cuenta de que uno de los mayores problemas a la hora de hablar de crecimiento personal es que, ya de por sí, ni siquiera, partimos de algo tan básico como conocernos a unos mismos.

Ante la pregunta: ¿Cuáles son tus talentos o dones?, prácticamente nadie sabe responder.

Resulta increíble cómo algo tan necesario, tan obvio cuando uno es un bebé y sus padres lo observan y ven en qué destaca y en qué no, de pronto se nos anula cuando nos “domestican” en este sistema educacional, donde se nos enseña a obedecer, y a no pensar. Al final pensamos que tenemos criterios propios pero si indagamos un poco más podemos darnos cuenta de que la mayoría de datos y de información, de creencias, de pensamientos que tenemos son inculcados, aunque tengamos la falsa ilusión de que nosotros solitos los hemos creado y decidido que estuvieran ahí, pero no es así. Desde pequeños van moldeándonos, para que seamos esto o aquello. Nos dicen ya lo que está bien y lo que está mal. Todo bajo el criterio de alguien que ha decidido que ser como eres no es lo correcto, ser libre no es correcto, has de ser como “se tiene que ser” para ser normal y no salirte del sistema.

Al final naces en un entorno determinado, vienes con una personalidad, unos atributos y unos talentos o dones naturales, que conforme va pasando el tiempo se van disipando entre los “deberías ser así, no deberías hacer esto o aquello”… al final cuando llegas a adulto y alguien te pregunta qué es lo que te gusta de verdad o qué haces genial, cuáles son esos dones naturales y cuál es la huella que dejas, o en qué contribuyes tú a los demás, y entonces nos quedamos en blanco, vacíos, sin respuesta… no nos han programado para auto-conocernos.

Nos han metido datos, números, letras, información, pero ni educación emocional ni financiera ni nada de nada que haga que uno pueda ser y pensar y ganarse la vida por uno mismo.

 

En realidad, es lo que siempre se oye por ahí pero nadie hace caso… es aquello de no se trata de aprender, sino de desaprender… hay que resetear nuestro disco duro, volver a los inicios, para tratar de averiguar quién eres en realidad, qué quieres realmente (no lo que te han dicho que has de querer o pretender en la vida), ¿cuál es tu PARA QUÉ?, ¿Qué hace que te lata el corazón bien fuerte, que te salgan llamas en los ojos de PASIÓN?. La pregunta no es qué se te da bien o qué se te da mal… es

¿con qué te ENTUSIASMAS?. ¿Qué te vuelve [email protected]?

 

Por eso, lleva su tiempo descubrir tu propósito de vida, tu PARA QUÉ, no tu por qué,… sino el para qué te levantas realmente cada mañana. Qué hace que tu vida tenga todo el sentido del mundo y qué te motiva a ser cada día mejor persona. Cuáles son tus motivaciones, que hacen que notes la llama interior?

Es en el momento en el que te das cuenta de qué te entusiasma, qué no podrías NO HACER… en la vida cuando te pones en marcha y cada día te levantas queriendo tener más horas para poder alcanzar eso que tienes en mente.

No se trata de querer todo YA, ahora, o bueno, mejor dicho, sí que se trata de querer todo YA, pero siendo consciente de que algunas cosas toman su tiempo, y hay que saborear este tiempo y este camino de autocrecimiento porque es un premio y una recompensa en sí el saber que estás haciendo todo esto por tí mismo, y no hay mayor forma de amor en el mundo que comenzar por el amor propio. No podemos dar nada que no tengamos, mientras más amor tengamos hacia nosotros mismos más amor podremos dar a los demás… amor del real, no del apegado, ni del celoso, ni del te amo si a cambio tú… no, no… hablo de amor sincero, incondicional y eso sólo puede surgir cuando lo sentimos en primer lugar desde dentro de nosotros.

Y ahora la eterna pregunta…

¿y por dónde empiezo? ¿cómo puedo saber qué me gusta y qué no me gusta, cómo puedo saber mi para qué?

 

Desaprendiendo todo lo que hasta ahora das por válido sobre tí mismo. Teniendo en cuenta que la vida la ves a través de unas gafas que han sido puestas sobre tus ojos para que veas la realidad tal y como te la dibujan y no tal y como es para tí. Cada uno tiene una forma de ver las cosas de manera distinta, pero al final tratan de hacer que pensemos que somos iguales todos, que deberíamos ver lo mismo, creer lo mismo, sentir lo mismo.. al final se trata de una forma de control como otra cualquiera y al final el propio ser humano se lo cree y lo da por válido y no se cuestiona que no tiene que ser así como le han dicho, que puede haber un camino B, que puede ser libre en lo que siente y cree.

Hay que empezar por averiguar qué era lo que nos hacía diferentes cuando éramos bebés, cuando éramos muy pequeños, qué se nos daba realmente bien. Después indagar qué nos gustaba o qué se nos daba bien cuando fuimos creciendo. Porque una cosa son los dones naturales con los que nacemos y luego están los talentos adquiridos. Personalmente, para mí Don y Talento es distinto. El talento sí que puede forjarse a base de práctica y constancia.

Puedes llegar a ser Experto en cualquier área pero ser experto no te hace ser APASIONADO.

¿En qué momentos dejas soñar a tu mente?… ¿En qué temas te salen llamas en los ojos, en qué momento te cambia el tono de la voz cuando hablas sobre algo que te entusiasma… en qué momento no piensas en otra cosa ni hay lugar para pensamientos cruzados o creencias de ningún tipo porque estás tan metido en lo que haces que se para el mundo?!.

Es ahí, cuando se PARA TU MUNDO y se abre una brecha espacio-temporal cuando sabes que estás disfrutando como un loco!. Cuando no hay lugar para los problemas ni las preocupaciones porque estás AHÍ, en ese MOMENTO, en ese AHORA solo para tí, disfrutando y saboreando cada instante sin ser consciente de ello.

Es cuando eres FELIZ de verdad, porque naciste para ello!

 

Es en aquello en que la persona que te mira te ve los ojos y sabe que estás en MODO PASIÓN! Ve esas llamas… esa alegría… esa vitalidad al hablar o al expresarte o al hacer lo que sea que estés haciendo. Emites una vibración poderosa de la que todo el mundo puede contagiarse, estás lo que se dice DE SUBIDÓN!.

Ese es tu don natural, tu esencia, eso eres tú libre de capas y de gafas impuestas por otros y auto-impuestas para “encajar”.

Seguiremos hablando más detenidamente sobre este tema, porque da para varios artículos y no quiero extenderme más en este para comenzar, pero sí que me gustaría haber logrado que al menos, hayas cuestionado, en cierta forma, todo aquello que te hace “vibrar”.

Un abrazo enorme,

Ana Aparichi

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¿Quién dijo FRACASO?

Qué es el fracaso?

Aquí tienes el podcast sobre el post, con más contenido adicional

 

Esa palabra que resuena tan mal en nuestras mentes al escucharla. FRACASO, y encima si ya nos vamos al adjetivo y dejamos el sustantivo de lado: FRACASADO, suena aún peor, no?. Wow…qué duro leerlo incluso, no?.

Lo más duro de todo es cuando no es otra persona la que nos lo llama, sino cuando uno realmente se lo dice a sí mismo. SOY UNA FRACASADA / SOY UN FRACASADO / SOY UN FRACASO DE PERSONA… ufff. duele demasiado y como decía, lo más duro de todo es cuando es uno el que de verdad lo cree, lo piensa y lo siente así. Todo porque en un momento dado de nuestra vida, alguien nos domesticó y nos metió información en la cabeza, dándonos las pautas a seguir SÍ O SÍ, donde si no cumples con las reglas establecidas, donde si no cumples cada una de las cosas que se esperan de tí, donde si no eres como se supone que debes ser y no logras lo que te han dicho que estás destinado o programado a conseguir, eres un FRACASO. Con las ilusiones que habían puesto en tí, con las ilusiones que HABÍAS puesto en tí, y no lo has conseguido a día de hoy… todo te sale mal, no eres lo que soñaste que serías hace unos años, en tu infancia… menos mal que en la infancia muy de pequeños nadie nos dice que somos unos fracasados aún. Nos queda tiempo para poder demostrar que, efectivamente, lo somos.

Cuando un bebé comienza a dar sus primeros pasos, se cae mil y una veces, no por ello deja de intentar caminar. No por eso piensa que es que no está hecho para andar. Por qué? Pues tan fácil porque sólo tiene apenas un año de edad, no sabe lo que se puede y lo que no, lo hace porque sí y además aún no entendería a sus padres si le dijeran que es que no ha nacido para andar, porque su lenguaje no es nada sofisticado aún. Así que él se propone andar, se cae cientos de veces, se golpea otras cientos de veces más, se hace moratones, chichones, llora muchísimo, pero no se RINDE!!. Nada de lo que suceda va a conseguir que frene en su objetivo. Va a conseguir ANDAR cueste lo que cueste, porque se lo ha propuesto y punto, porque nadie le dice que no es para él, porque aún no existe la palabra FRACASO en él.

Si aprendiéramos a caminar de adultos, la cosa cambiaría drásticamente. Empezaríamos a dar los primeros pasos, tropezaríamos con nuestros propios pies, o con algún objeto del suelo, o nos desequilibraríamos… caeríamos, nos haríamos daño y diríamos: soy un fracaso! No sirvo para andar!. No sé! así que como me he caído, me he hecho daño, y encima no he podido caminar bien seguido sino que soy consciente de que está siendo difícil, simplemente pensaríamos, ya con la mente de adulto: nunca seré capaz de andar. Es decir, que no sólo no sirvo para andar AHORA sino que no serviré para andar NUNCA.

Y como no me he molestado en levantarme una y otra vez, a pesar de las “hostias” (sí, hay que hablar claro!) me rindo y me aparto a un rincón, gateando, porque he fracasado. Y además, he decepcionado a los demás que algún día creyeron que podría ser capaz de andar, cuando solo valgo para gatear.

Lo mismo cuando un bebé comienza a hablar. Es curioso que para empezar a andar tardamos alrededor de un año, unos más y otros un pelín menos… y para hablar cerca de dos años y no lo hacemos con una coherencia pasmosa, sino que digamos que más que hablar perfecto, podemos hacer frases que sean entendibles por nuestros padres o cuidadores, sobre todo, porque muchos adultos no podrán aún ni entender lo que les decimos… Es decir… tardamos un año en conseguir un gran logro, otro año completo en otro… y todo esto sabiendo que ni andamos bien ni hablamos bien, lo hacemos como podemos, pero no nos detenemos.

Por tanto, no nos quedamos en la idea de un bebé de “ayyy, qué genial sería poder andar o hablar, lástima que como me va a llevar tiempo y energía y dedicación y además va a ser difícil porque me puedo hacer daño o no me van a entender como quiero y me sentiré frustrado…pues casi que mejor lo dejo y me tumbo en la cama y que pasen los años sintiéndome fracasado” NO!!

 

Lo hacen a pesar de todo ¡ Y PUNTO !

 

Aún sabiendo que no va a ser perfecto, aún sabiendo que no va a ser un camino fácil, y lo hacen y lo consiguen claramente PORQUE aún no tienen a su mente dando por saco diciéndoles lo que pueden y no pueden hacer o lograr, porque aún no nos ha dado tiempo a los adultos a INFECTARLOS con el VIRUS DEL ESTO SÍ/ESTO NO. Esa vocecita interior que cuando aprendes a hablar ya te empieza a hablar a tí mismo repitiendo el SOFTWARE (el programa) que te han metido en la cabeza, tanto a nivel cultural o social de lo que se puede y no se puede, de cómo has de ser o no ser, cómo comportarte o no hacerlo. Cuando empiezan a encorsetarte y en resumen, a DOMESTICARTE, lo que la sociedad llama “Educarte”, ese gran eufemismo…..

Está claro que estamos programados como seres naturales que somos para sobrevivir. Si un bebé ve un acantilado, en principio no se lanzará al vacío o si ve un desconocido, se agarrará a su madre más fuerte, igual que el resto de mamíferos, al fin y al cabo. Es decir, nacemos ya con unos patrones que nuestro código genético hace que nos muevan en una u otra dirección, pero desde luego es esa VOZ interna la que una vez que empieza a hablarnos a nosotros mismos, ya no se calla nunca.

Esa es la VOZ que llamaré VERDUGUEITOR (VERDUGATOR para los que les encanten los anglicismos),

porque siempre está ahí para frenarte, para que te rindas, para que no avances, para que no quieras caminar, para que no quieras avanzar en la vida, para que sientas que si no consigues lo que quieres en este momento y que algo te va a llevar tiempo y que si te has caído y has fracasado en algo es que no es para tí … y te lamentes una y otra vez por lo que PUDO SER Y NO FUEacuérdate de eres un triunfador, para empezar ganaste ante más de miles de espermatozoides contra los que competías, naciste que ya la leche, y eso sí que lleva un esfuerzo, comenzaste a caminar por ti mismo, a correr, a TREPAR, a hablar y todo esto lo hiciste cada vez mejor hasta que se convirtió en algo totalmente automático en tí.

Eso trasládalo a todos los ámbitos en la vida en los que sientas que has FRACASADO.

Un fracaso no es más que una nueva oportunidad para mejorar, para seguir creciendo, para probarte a tí mismo y para sacar el GIGANTE que llevas dentro!!!

Y que te aseguro que está deseando salir!!!

Un abrazo de GIGANTE a GIGANTE!!

Ana Aparichi

Los Miedos y cómo Superarlos: Superé mi miedo a volar!

Como os decía en el post anterior, este fin de semana pasado me enfrentaba a uno de mis más temidos miedos, que era el Miedo a Volar. También os decía que al escribir este nuevo artículo yo ya sería “otra persona” o al menos así sentía que sería… y así es como ha sido!.

 

La sensación que tienes al abrazar un miedo de la mano e ir con él sabiendo que es algo que te ha limitado durante tanto tiempo y sentir, además, que has conseguido superarte a ti misma no tiene descripción posible sólo con palabras. Hay que experimentarlo para saber lo que se siente.

 

Lo que sí me he dado cuenta es que cuando tenemos un miedo no adaptativo irracional, sea el que sea (obvio necesitamos tener miedo a los abismos, a lanzarnos a la carretera andando sin mirar, a meternos dentro del fuego, etc, etc.. estos son los llamados Miedos Adaptativos porque nos hacen temer un peligro real como medio para sobrevivir; es por esto que hemos sobrevivido como especie) hemos de entender que no es “culpa nuestra” como tal.

 

Los miedos desadaptativos se consideran así cuando le hemos dado la cualidad de “peligro real” a un estímulo o situación que realmente no lo es. Es lo que llamamos Miedo Irracional y en realidad, como os decía, no es culpa nuestra. No podemos evitarlo porque el Miedo es Innato, lo que hacemos durante nuestra vida es APRENDER a qué tener miedo. Os repito esta frase porque es muy importante para comprender cualquier miedo irracional que tenemos :

LA CAPACIDAD PARA TENER MIEDO ES INNATA; A QUÉ TENERLE MIEDO ES APRENDIZAJE.

 

Y ¿Cómo aprendemos a qué tener miedo?. Pues a lo que hemos visto, experimentado, nos han contado, han vivido otros, escuchamos en las noticias, etc, etc… es decir, al final vamos asociando estímulos a algo “peligroso” y sentimos la emoción del Miedo.

Lo curioso es que, no sé si habéis leído alguna vez, que seguro que sí, el caso del Perro de Pavlov. En primero de psicología lo estudiábamos y se estudia también muy a menudo en otras disciplinas así que es probable que sepáis de lo que hablo. Por si acaso no, os lo explico super brevemente. Básicamente, Pavlov tocaba una campana cada vez que sacaba comida a un perro. Lo hizo repetidas veces hasta que el perro asoció de tal manera la campana con la comida, que con sólo escuchar la campana segregaba saliva y jugos gástricos. Hubiera o no hubiera comida, al escuchar la campana su propio cuerpo, de manera autónoma, sin que el perro ejerciera ninguna voluntad, comenzaba a segregar saliva, porque su cerebro hizo una asociación muy potente entre la campana y la comida; para el perro producían la misma respuesta física. A esta asociación se le llama Condicionamiento Clásico en Psicología.

Bien, esto qué quiere decir con respecto a nuestros miedos… que el perro de Pavlov al oír la campana, quisiera o no quisiera, segregaba saliva y jugos gástricos en su estómago… QUISIERA O NO!. Lo entendéis?. No es algo tan fácil vencer un miedo como parece, porque en nuestra mente hemos “asociado” fuertemente ese estímulo que consideramos peligrosísimo con nuestra reacción, generalmente la Ansiedad.

Por eso, a alguien le puede parecer una tontería que alguien tenga miedo a las arañas, o a volar, o a la oscuridad, o a la soledad, o a conducir un coche, o a hablar en público, a perder la memoria, a caer enfermo, a las alturas, a los lugares cerrados, al matrimonio….. da igual!. Todos los miedos o fobias que nos paralizan tienen en común que están CONDICIONADOS en nuestra mente, queramos o no queramos y por eso es tan difícil para nosotros entender por qué nos pasa, cuando nos consideramos seres racionales e inteligentes y, a veces, hasta nos avergonzamos de nuestros miedos.

Lo general cuando sentimos miedos paralizadores es, precisamente, evitarlos. Lo cual es un error, porque entonces nuestra mente asocia con que es más peligroso aún, le da como “más poder” a este pensamiento de peligrosidad y se “reafirma” en sentir que era peligroso y por lo tanto a evitar. Por eso, muchas veces piensas que ir en el avión es muy peligroso y que jamás subirás por si hubiera un accidente porque lo has visto en las noticias, y sin embargo, subes al coche a diario cuando estás harto de ver noticias de accidentes de coche; pero tu cerebro ahí por el motivo que sea no ha creado esa “asociación” y por tanto no sientes el PELIGRO y la necesidad de EVITAR o SALIR HUYENDO.

Otra solución es tratar de creer que eres super valiente y enfrentarte al miedo por “tus narices”. Esa clásica expresión de “enfrentarse a sus miedos” “lucha con tus miedos” o “gana la batalla a tus miedos”… Me parece peor solución aún porque al final estás solo en esa batalla y al final se convierte precisamente en eso, es un gasto de energía increíble porque no sólo tienes miedo sino que encima estás “luchando” gastando energía enfrentándote a él, lo que puede crear al final muchísima más ansiedad y salir desquiciado y acabar por terminar de Huir o Volverte un estresado de la vida, lo que suele acabar ocurriendo.

Hay una tercera vía, para mí la que he utilizado yo y que realmente me ha servido.

 

Dicen que la única forma de controlar un miedo que se ha salido de madre es tratar de volver a ponerlo en un nivel normalizado; para esto hacen falta dos cosas. La primera de todas y la clave para superar cualquier miedo o normalizarlo, mejor dicho y entenderlo, es la INFORMACIÓN. Cuando tienes toda la información posible acerca de un tema eres consciente de si ese miedo que tienes está fundamentado o no; si es justificable o no lo es. Si lo es, genial, si no lo es, hay que devolver todo a su cauce normalizado; para ello, no es más que información, como os decía, cuanta más mejor… la frase de “saber es poder” no es ninguna tontería. Todo porque me he dado cuenta al recibir toda la información de estos días, que ahora sí que comprendo muchas cosas y ya no hace falta que mi cerebro invente nada. Es decir, que estoy segura de que lo que la mente no sabe, se lo inventa.

Los huecos de “falta de información” que tenemos, los rellenamos con imaginación.

 

Por eso, cuando dicen que las personas con más tendencia a miedos de este tipo son personas que suelen poseer un alto grado de imaginación, le veo todo el sentido a mi teoría, de la que antes no era consciente.

Antes, me subía en un avión y cada ruido que escuchara mi mente se inventaba una historia nueva o le preguntaba al de al lado: ¿Esto es normal?... la cosa es que no siempre vamos sentados en la vida al lado de Einsteins o similar, por desgracia, así que a lo sumo o te dice que sí, no siendo cierto, o te dice que no, tampoco siendo así.

Me he dado cuenta durante estos meses y mucho más aún en el curso de este fin de semana, de la poca idea que tenemos sobre aviación. Desde algo tan simple y sencillo como por qué “flota” un avión… ese cacharro tan pesado es imposible que esté por ahí “flotando” con todo lo que pesa.

Y gracias a lo que aprendí en estos meses sobre aviones, a lo que me han contado personas que sí que saben sobre aviación y especialmente a este fin de semana (la información era como para formarnos como “jóvenes pilotos”)  que me hablaban sobre la fuerza de rozamiento, de sustentación, etc… y aún así mi propia mente lo quería creer pero le costaba y no fue de pronto hasta que le expliqué a mi compañera de al lado en el avión, que iba con miedo y le costaba entender todo esto de las fuerzas que sostenían al avión en el aire, de pronto pensé en una explicación muy fácil para mí y para ella. Y yo misma lo vi claro. Es una tontería, pero mucha gente no piensa que el AIRE (yo antes entre ellas) al ser “transparente” parece que no hay nada… no existe… por tanto, el avión “flota en la nada” y por eso la sensación de que se va a caer sin más. El aire no es más que O2, que es un gas fluido, igual que el agua es H2O… el agua sí podemos verlo y tocarlo, pero el aire no, por tanto pensamos que “no existe”. Pero son moléculas al fin y al cabo, igual que nosotros y que todo lo que nos rodea. Por tanto, le expliqué que un avión en el aire al final no deja de ser como un submarino en el agua. Si los motores del submarino se apagan pues va hundiéndose, porque necesitan velocidad para ir “atravesando el agua y avanzar” pero siempre tiene agua por arriba y por abajo. En el Aire, un avión es igual, tiene aire por arriba y por abajo y es la velocidad y tener alas lo que hace que se sostenga y que avance. Siempre hay aire y siempre lo habrá, por eso no van cayendo aviones del cielo cuando estamos en el super, por ejemplo. No vamos viendo como caen aviones así a destajo por las ciudades sobre edificios, bibliotecas…..

 

Todo esto lo digo así de manera exagerada, por si alguna de vosotras tiene miedo a volar y lo ve como algo “anti-natura”. De hecho, yo misma dije que no teníamos alas y por tanto era anti-natural porque no éramos pájaros y alegaba que igual por eso me daba miedo… cuando me respondieron en clase: tampoco tienes ruedas… jajajaja me estuve riendo un buen rato… Así que es sólo el desconocimiento de las cosas, la falta de información, lo que hace que nos sintamos desprotegidos; que hayamos asociado estimulos con otros, por ejemplo, si casualmente has viajado en avión o vas a viajar en avión y justo ves un accidente o, en mi caso, el trabajador de mi padre que se mató en el avión hace años cuando mi padre debió coger ese avión y justo le pusieron una reunión, o que justo yo vivía en Alemania cuando pasó lo de las torres gemelas y me tuve que volver al poquísimo tiempo a España por la incertidumbre… todo eso hizo que mi mente asociara: AVIÓN = PELIGRO. Fue mi “campana” del perro de Pavlov, así que QUISIERA O NO QUISIERA, mi cuerpo reaccionaba con ansiedad ya desde saber que debía coger un avión incluso meses después.

 

Por eso, además de información, como os contaba hasta ahora, para abrazar a un miedo hay que hacerlo precisamente así, abrazándolo, aceptándolo y sabiendo QUE SE PUEDE CAMBIAR.

 

Que nuestro cerebro tiene plasticidad y que igual que hemos aprendido a condicionarnos, podemos DES-CONDICIONARNOS, generalmente es más fácil con ayuda y reconozco que ir a este curso para mí ya fue el remate final, a pesar de llevar desde enero visualizando todo en mi mente, porque visto lo que he aprendido sobre aviación este fin de semana, me doy cuenta de que no tenía ni idea. Y mi mente ha pasado de sentir que ir en AVIÓN ES UN PELIGRO, a creer que voy en el único sitio donde están tan pendientes de mi Seguridad como en pocos otros. Des-condicionarse no es fácil, es trabajar con ejercicios nuestra ansiedad, visualizar y especialmente, aprender a respirar para calmar esta ansiedad.

Cuando estamos en estado de Alerta es el Sistema Límbico (el llamado cerebro emocional) el que manda señales BIEN PODEROSAS al cerebro racional para dejarlo anulado en ese momento.

De hecho, fijaos que curioso, que lo normal es que el cerebro racional o neocortex, cuando quiere “hablarle” al cerebro límico o emocional, le emite una señal normal pero el límbico tiene la capacidad de enviar una señal el doble de potente, por eso los miedos irracionales son tan PODEROSOS, seamos o no racionales y suuuper inteligentes, el cerebro límbico (donde están todas las emociones, entre ellas EL MIEDO) manda una señal implacable al Sistema Simpático (que bien le podrían haber llamado de todo menos simpático) porque es el que nos prepara para el ataque o la huida inmediata como animales que somos (se dilata la pupila, el corazón bombea rapidísimo, se agita la respiración, se contraen los músculos, se segrega adrenalina a mansalva…..) todo esto sentimos cuando estamos con ansiedad ante cualquier tipo de situación que nos de miedo. Nosotros no podemos controlar esto, por desgracia, puesto que es el sistema “autónomo” como su propio nombre indica, el que actúa por su cuenta y da igual lo que queramos hacer que desde luego no vamos a conseguir contraer las pupilas, parar el corazón ni relajar los músculos o dejar de producir adrenalina sin más…

 

PERO HAY UNA BUENA NOTICIA! Sí que podemos hacer algo…

 

hay una parte de este mecanismo que sí que conecta directamente con el Sistema Parasimpático (que es el que frena y neutraliza todo lo provocado por el anterior simpático-borde…) que es la RESPIRACIÓN. Esto sí que podemos controlarlo, podemos respirar despacio y esto automáticamente emite la señal de que haga STOP. Además, podemos usar nuestra imaginación para evocar sitios en los que hayamos sido muy felices o situaciones que nos hayan encantado o sitios que nos den mucha paz donde hayamos estado y visualicemos para calmarnos. Es la única VENTANA o puerta que tenemos para pasar del Modo Animal al Modo Racional.

Obvio, esto sumado a la información, hará que poco a poco, no se trata de conseguir esto el primer día porque si sin más… vayamos DES-CONDICIONANDO nuestra mente y siendo libres.

Yo he tardado en total tres meses desde que me propuse superar y afrontar este miedo,

 

después de más de 9 años sin pisar un avión, de sentirme limitada, y al final he conseguido entender el origen de mi miedo, entender que además quisiera o no lo tenía porque lo había asociado así, y entender que yo podía cambiar si me lo proponía, con mi propia ayuda y también con la de los demás.

Y lo bonito de todo esto es que detrás de cada miedo, hay miedos mayores que no son paralizadores sino que son movilizadores. Mi miedo mayor era el no tener libertad para sentir que no había fronteras y que podía viajar y descubrir el mundo. O si tienes miedo a conducir o a la soledad o a hablar en público… piensa qué podrías temer más incluso que eso y que te estás perdiendo en la vida por temer a lo anterior.

 

Una vez decides utilizar el miedo no como freno sino como motor, te das cuenta de que está ahí para que evoluciones,

 

porque el gran premio se encuentra después del miedo. No podéis imaginar lo que ha significado para mí superar este miedo que me limitaba. No podéis imaginar el ORGULLO tan increíble que siento por mí misma y la sensación además de que no solo me haya servido a mí sino de que puedo también tratar de ayudar a otras personas a través de mi experiencia para que vean que SÍ es posible. Y llevo disfrutándolo desde el mismo momento en que estuve sobrevolando las nubes; desde el mismo momento en el que vi el anochecer más bonito de mi vida, con Venus brillando de fondo.

La paz que sentí conmigo misma al reconciliarme con mi “niña” interior que era la que sintió miedo sobre todo en su día, cuando comenzó a Condicionarse a través del aprendizaje de ese miedo…

 

Hacer esto, sin duda, me ha cambiado la forma de ver todo. Ahora todo me parece posible!. Lo digo desde el corazón. Todo es posible ahora mismo en mi mente. He quitado la mayor barrera que tenía y sobre todo lo he hecho no desde la lucha, sino del amor a mí misma y lo he hecho por y para mí y eso sin duda va a ser una de las cosas más grandes que he apuntado en mi Diario de Mimos.

Si has llegado leyendo hasta aquí te doy las gracias, y si quieres compartir conmigo tu opinión, tus experiencias o tus propios miedos o si has superado tus límites, límites que creías que no lograrías y aún así quedan atrás ya como superados, estaré encantada de que respondas a este email y me cuentes o si te ha servido para algo todo esto que he escrito, me encantará leerlo también.

Disfruta de Tu Diario de Mimos y apunta ahí siempre todos esos miedos que van abrazando para ir creciendo cada día y llegar a convertirte en tu mejor versión, que es al final de todo, de lo que se trata realmente.

 

Un besazo,

 

Ana Aparichi