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Cómo atraer Abundancia: El Agradecimiento

Muy buenas!

En esta ocasión quería hablaros sobre una de las claves que considero fundamentales para atraer la Abundancia: El Agradecimiento. 

Últimamente estaba pensando en la ingente cantidad de veces a lo largo del día que vemos, oímos, decimos y recibimos por parte de otros… una palabra en concreto: GRACIAS.

Cuando alguien nos abre la puerta, cuando la sujetamos nosotros al vecino, cuando cobramos o pagamos algo, cuando alguien nos sirve la comida…hasta incluso en las servilletas de los restaurantes e incluso en las papeleras vemos en muchas ocasiones esa palabra. Estamos rodeados de algo que, como digo, vemos, oímos y decimos a lo largo del día pero nos falta algo crucial que es SENTIRLO.

Lo decimos de manera tan automatizada, puesto que somos personas “educadas” que no lo sentimos realmente dentro, en nuestro interior más profundo. Digamos que a lo sumo es un sentimiento meramente superficial salvo en algunas ocasiones, pero por lo general, de manera diaria como acto de respuesta a tantas frases y actuaciones lo decimos y recibimos de manera automática, con el piloto puesto porque es algo que “toca” decir y nos sale directamente, sin pensar.

Lo curioso de todo esto es que, si decirlo a los demás nos sale de manera automática sin sentirlo, ni que decir tiene que lo triste aquí es que la utilizamos para decirlo a otros, nunca a nosotros mismos. En resumen, somos superficiales (porque nos quedamos en la “superficie” para decirlo automáticamente a los de fuera y peor aún, nos olvidamos encima de decírnoslo a nosotros mismos. 

Y ya mirando más allá del lenguaje, como decía al principio, lo grave aquí es que se dice pero no se siente, a nivel profundo así que en nosotros mismos ni siquiera a nivel superficial nos damos las gracias por quienes somos, por lo que hemos logrado hasta ahora, por las personas que forman parte de nuestra vida y nos apoyan.

Así que hoy me gustaría invitaros a que analicemos un poco más eso del AGRADECIMIENTO a uno mismo. 

De hecho, yo no sólo llevo un Diario de Mimos donde anoto cada día aquellos pequeños mimos que me “doy”, sean materiales o no (como sabéis las que me seguís por aquí de un tiempo para acá) sino que he incorporado hará unas semanas un anexo a ese diario y que considero que todos deberíamos llevar. Realmente esto último no lo anoto en ninguna parte, sólo lo hago a nivel mental justo antes de dormirme a última hora por la noche. Y es llevar un LISTADO DE AGRADECIMIENTOS PROPIOS.

¿Qué es esto del listado mental de agradecimientos propios?

 

Nada tan simple como comenzar a hacer un recorrido mental por aquello que tengo y por quién soy justo antes de dormir. Y aquí distingo dos partes importantes porque me he ido dando cuenta de lo olvidado que tenía el tema. Como os decía, el dar las Gracias al final es algo automático en lo que no me paraba a pensar y mucho menos a analizar. Me he dado cuenta de que mientras más agradezco más cosas se me ocurren cada noche nuevas que agradecer y de las que antes no era ni siquiera consciente y es una pena. Por eso quiero compartirlo con las personas que me leéis porque es algo que me está dando realmente otra perspectiva de mi vida.

 

Me he dado cuenta de que hay dos grupos por los que agradezco.

 

Al principio comencé agradeciendo de manera mental el listado de cosas o personas que tenía “lejos“, cuando digo lejos quiero decir: fuera de mi. Por ejemplo, un trabajo que me reporta mucha alegría y en el que he conseguido el éxito, una pareja a la que quiero de verdad y que es mi verdadero compañero de vida, unos hijos maravillosos, unos padres que me cuidan lo mejor que sabe cada uno, una casa que me da cobijo…. todo esto digo que está lejos o fuera de mí, porque no está EN CONTACTO CONMIGO TODO EL TIEMPO. Es decir, es lo primero en que pensamos cuando alguien nos pregunta “qué tenemos” y por qué estamos agradecidos en la vida…

Pero estos días, al querer seguir agradeciendo me di cuenta de que eso está fuera de mí, y es increíblemente maravilloso pero como os decía, llega un punto donde cuanto más agradeces más cosas buscas para agradecer y ser consciente de la suerte que tienes. Y en mi caso, empecé a darme cuenta de todas aquellas cosas preciosas que teníacerca o dentro de mí y por la que soy tan sumamente afortunada y sin las cuales no podría disfrutar de las cosas que tengo “lejos” o “fuera”.

Empecé a analizar poco a poco dentro de mí y a agradecer cosas en las que no me había parado a pensar ni a “sentir” como por ejemplo, el agradecer que tengo los cinco sentidos intactos. Tengo la inmensa fortuna de poder ver, mirar, admirar con mis ojos, deleitarme con las caras de mis hijos, las caras de mis amigos, disfrutar de los colores de la naturaleza, del maquillaje que es mi pasión más artística. Ya solo siendo consciente de que puedo ver y que es un regalo maravilloso podía dar las gracias de corazón por la suerte que tengo.

Tengo oídos que me permiten escuchar la voz de las demás personas, de mis seres queridos especialmente, puedo escuchar la música que más me gusta, oír los sonidos de la naturaleza…tantas cosas que agradecer que cada día encuentro una nueva.

Puedo tocar y acariciar con mis manos, sentir la piel de otras personas que adoro y sentir mi propia piel (fijaos que antes me duchaba a mata caballo y ni siquiera al ponerme el jabón era consciente de que estaba tocando mi piel… somos robots modernos automáticos. Ahora me ducho con más calma sintiendo lo que hago en cada momento mientras pienso que estoy cuidando de mí, lo cual también va a mi diario de mimos). Podemos sentir el agua en nuestro cuerpo, podemos recibir abrazos de otros, tantas cosas con el sentido del tacto que es alucinante.

Puedo disfrutar del aroma de las cosas que me gustan, del pelo de mi bebé por ejemplo, entre muchísimas otras cosas relacionadas con el olfato.

Sólo el hecho de ir imaginando la suerte que tengo analizando cada una de las cosas que forman parte de ese “cerca” mi vida como que se ralentiza… dejo de estar “acelerada” y se convierte en una especie de mindfulness que me deja totalmente relajada antes de dormir además de feliz por todo lo que tengo que es un regalo que nos ha dado la vida.

 

Podemos saborear nuestra comida favorita, besar, hablar, reír, cantar, expresarnos… y ni siquiera nos paramos a pensar en ello. Sólo vemos aquello que no tenemos y que queremos, y todo casualmente “lejos” y no cerca.

Tengo piernas y pies para caminar, para poder desplazarme, para sentarme si quiero o para tumbarme y estar a gusto además de sentir lo cómoda que es mi cama. Tengo una cama sobre la que dormir y unas ventanas que me permiten estar a salvo y sin frío. No todo el mundo tiene esa suerte por desgracia así que tengo que agradecer que tengo esa enorme fortuna. Todo lo que tengo “cerca” de mí.

Y así voy cada día añadiendo nuevas cosas, ampliando mi lista mental de todo lo que tengo y quiero, tanto lejos como cerca, comienzo siempre por la parte de fuera y voy acercándola a mí porque como os decía, al final es en ese cerca donde crecen nuestras raíces, que nos permiten después crecer hacia al superficie y dar los frutos y que se nos vea.

Si ni siquiera paramos un minuto a reflexionar quiénes somos y qué tenemos “cerca“, “dentro de nosotros” nos perdemos entre tanto estrés, tanta carencia y tanto sentimiento de “no tener nunca suficiente” en lugar de agradecer toda la abundancia que hay a nuestro alrededor que es absolutamente ENORME.

Y es agradeciendo como llegaremos a ver lo ENORMES que somos nosotros. Nuestra enorme GRANDEZA y la increíble ABUNDANCIA que tenemos.

Por eso os decía como enunciado de este post que una de las claves más importantes de la verdadera abundancia es el DAR LAS GRACIAS por todo cuanto somos y tenemos a niveles cada vez más amplios para tener una visión real de cuán abundantes somos y ahí comienza el camino a descubrir todo nuestro verdadero potencial y todo lo que hemos conseguido hasta ahora que nos llevará cada vez más a un camino de éxito y prosperidad, porque cada vez que somos conscientes de la abundancia y la “sentimos” la atraemos cada vez más a nuestras vidas.

Me gustaría finalizar con esta pregunta: ¿Alguna vez te has parado a pensar y sentir todo lo que realmente tienes, fuera y dentro?

2 comentarios
  1. Tere Dice:

    Es cierto, Ana, solemos dar gracias por lo de fuera y nos olvidamos de agradecer lo de adentro. Y sin lo de adentro… simplemente no seríamos! Sí q doy gracias por lo q tengo cerca, pero es cierto que tardamos en apreciarlo y q siempre empezamos por lo de fuera. Me ha encantado el post. Gracias por escribir y ayudarnos a ser más conscientes. Mil besos

    Responder
  2. Pilar Aragón Aragón Dice:

    Buenas tardes, me encanta lo que escribes y en concreto el post de hoy, yo llevo ya algún tiempo agradeciendo lo de fuera y también lo de dentro, porque como bien has explicado, cuando empiezas eres más consciente de todo, lo hago cada noche y por la mañana al despertar doy gracias por un nuevo día. Besos.

    Responder

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