Los Miedos y cómo Superarlos: Superé mi miedo a volar!

Como os decía en el post anterior, este fin de semana pasado me enfrentaba a uno de mis más temidos miedos, que era el Miedo a Volar. También os decía que al escribir este nuevo artículo yo ya sería “otra persona” o al menos así sentía que sería… y así es como ha sido!.

 

La sensación que tienes al abrazar un miedo de la mano e ir con él sabiendo que es algo que te ha limitado durante tanto tiempo y sentir, además, que has conseguido superarte a ti misma no tiene descripción posible sólo con palabras. Hay que experimentarlo para saber lo que se siente.

 

Lo que sí me he dado cuenta es que cuando tenemos un miedo no adaptativo irracional, sea el que sea (obvio necesitamos tener miedo a los abismos, a lanzarnos a la carretera andando sin mirar, a meternos dentro del fuego, etc, etc.. estos son los llamados Miedos Adaptativos porque nos hacen temer un peligro real como medio para sobrevivir; es por esto que hemos sobrevivido como especie) hemos de entender que no es “culpa nuestra” como tal.

 

Los miedos desadaptativos se consideran así cuando le hemos dado la cualidad de “peligro real” a un estímulo o situación que realmente no lo es. Es lo que llamamos Miedo Irracional y en realidad, como os decía, no es culpa nuestra. No podemos evitarlo porque el Miedo es Innato, lo que hacemos durante nuestra vida es APRENDER a qué tener miedo. Os repito esta frase porque es muy importante para comprender cualquier miedo irracional que tenemos :

LA CAPACIDAD PARA TENER MIEDO ES INNATA; A QUÉ TENERLE MIEDO ES APRENDIZAJE.

 

Y ¿Cómo aprendemos a qué tener miedo?. Pues a lo que hemos visto, experimentado, nos han contado, han vivido otros, escuchamos en las noticias, etc, etc… es decir, al final vamos asociando estímulos a algo “peligroso” y sentimos la emoción del Miedo.

Lo curioso es que, no sé si habéis leído alguna vez, que seguro que sí, el caso del Perro de Pavlov. En primero de psicología lo estudiábamos y se estudia también muy a menudo en otras disciplinas así que es probable que sepáis de lo que hablo. Por si acaso no, os lo explico super brevemente. Básicamente, Pavlov tocaba una campana cada vez que sacaba comida a un perro. Lo hizo repetidas veces hasta que el perro asoció de tal manera la campana con la comida, que con sólo escuchar la campana segregaba saliva y jugos gástricos. Hubiera o no hubiera comida, al escuchar la campana su propio cuerpo, de manera autónoma, sin que el perro ejerciera ninguna voluntad, comenzaba a segregar saliva, porque su cerebro hizo una asociación muy potente entre la campana y la comida; para el perro producían la misma respuesta física. A esta asociación se le llama Condicionamiento Clásico en Psicología.

Bien, esto qué quiere decir con respecto a nuestros miedos… que el perro de Pavlov al oír la campana, quisiera o no quisiera, segregaba saliva y jugos gástricos en su estómago… QUISIERA O NO!. Lo entendéis?. No es algo tan fácil vencer un miedo como parece, porque en nuestra mente hemos “asociado” fuertemente ese estímulo que consideramos peligrosísimo con nuestra reacción, generalmente la Ansiedad.

Por eso, a alguien le puede parecer una tontería que alguien tenga miedo a las arañas, o a volar, o a la oscuridad, o a la soledad, o a conducir un coche, o a hablar en público, a perder la memoria, a caer enfermo, a las alturas, a los lugares cerrados, al matrimonio….. da igual!. Todos los miedos o fobias que nos paralizan tienen en común que están CONDICIONADOS en nuestra mente, queramos o no queramos y por eso es tan difícil para nosotros entender por qué nos pasa, cuando nos consideramos seres racionales e inteligentes y, a veces, hasta nos avergonzamos de nuestros miedos.

Lo general cuando sentimos miedos paralizadores es, precisamente, evitarlos. Lo cual es un error, porque entonces nuestra mente asocia con que es más peligroso aún, le da como “más poder” a este pensamiento de peligrosidad y se “reafirma” en sentir que era peligroso y por lo tanto a evitar. Por eso, muchas veces piensas que ir en el avión es muy peligroso y que jamás subirás por si hubiera un accidente porque lo has visto en las noticias, y sin embargo, subes al coche a diario cuando estás harto de ver noticias de accidentes de coche; pero tu cerebro ahí por el motivo que sea no ha creado esa “asociación” y por tanto no sientes el PELIGRO y la necesidad de EVITAR o SALIR HUYENDO.

Otra solución es tratar de creer que eres super valiente y enfrentarte al miedo por “tus narices”. Esa clásica expresión de “enfrentarse a sus miedos” “lucha con tus miedos” o “gana la batalla a tus miedos”… Me parece peor solución aún porque al final estás solo en esa batalla y al final se convierte precisamente en eso, es un gasto de energía increíble porque no sólo tienes miedo sino que encima estás “luchando” gastando energía enfrentándote a él, lo que puede crear al final muchísima más ansiedad y salir desquiciado y acabar por terminar de Huir o Volverte un estresado de la vida, lo que suele acabar ocurriendo.

Hay una tercera vía, para mí la que he utilizado yo y que realmente me ha servido.

 

Dicen que la única forma de controlar un miedo que se ha salido de madre es tratar de volver a ponerlo en un nivel normalizado; para esto hacen falta dos cosas. La primera de todas y la clave para superar cualquier miedo o normalizarlo, mejor dicho y entenderlo, es la INFORMACIÓN. Cuando tienes toda la información posible acerca de un tema eres consciente de si ese miedo que tienes está fundamentado o no; si es justificable o no lo es. Si lo es, genial, si no lo es, hay que devolver todo a su cauce normalizado; para ello, no es más que información, como os decía, cuanta más mejor… la frase de “saber es poder” no es ninguna tontería. Todo porque me he dado cuenta al recibir toda la información de estos días, que ahora sí que comprendo muchas cosas y ya no hace falta que mi cerebro invente nada. Es decir, que estoy segura de que lo que la mente no sabe, se lo inventa.

Los huecos de “falta de información” que tenemos, los rellenamos con imaginación.

 

Por eso, cuando dicen que las personas con más tendencia a miedos de este tipo son personas que suelen poseer un alto grado de imaginación, le veo todo el sentido a mi teoría, de la que antes no era consciente.

Antes, me subía en un avión y cada ruido que escuchara mi mente se inventaba una historia nueva o le preguntaba al de al lado: ¿Esto es normal?... la cosa es que no siempre vamos sentados en la vida al lado de Einsteins o similar, por desgracia, así que a lo sumo o te dice que sí, no siendo cierto, o te dice que no, tampoco siendo así.

Me he dado cuenta durante estos meses y mucho más aún en el curso de este fin de semana, de la poca idea que tenemos sobre aviación. Desde algo tan simple y sencillo como por qué “flota” un avión… ese cacharro tan pesado es imposible que esté por ahí “flotando” con todo lo que pesa.

Y gracias a lo que aprendí en estos meses sobre aviones, a lo que me han contado personas que sí que saben sobre aviación y especialmente a este fin de semana (la información era como para formarnos como “jóvenes pilotos”)  que me hablaban sobre la fuerza de rozamiento, de sustentación, etc… y aún así mi propia mente lo quería creer pero le costaba y no fue de pronto hasta que le expliqué a mi compañera de al lado en el avión, que iba con miedo y le costaba entender todo esto de las fuerzas que sostenían al avión en el aire, de pronto pensé en una explicación muy fácil para mí y para ella. Y yo misma lo vi claro. Es una tontería, pero mucha gente no piensa que el AIRE (yo antes entre ellas) al ser “transparente” parece que no hay nada… no existe… por tanto, el avión “flota en la nada” y por eso la sensación de que se va a caer sin más. El aire no es más que O2, que es un gas fluido, igual que el agua es H2O… el agua sí podemos verlo y tocarlo, pero el aire no, por tanto pensamos que “no existe”. Pero son moléculas al fin y al cabo, igual que nosotros y que todo lo que nos rodea. Por tanto, le expliqué que un avión en el aire al final no deja de ser como un submarino en el agua. Si los motores del submarino se apagan pues va hundiéndose, porque necesitan velocidad para ir “atravesando el agua y avanzar” pero siempre tiene agua por arriba y por abajo. En el Aire, un avión es igual, tiene aire por arriba y por abajo y es la velocidad y tener alas lo que hace que se sostenga y que avance. Siempre hay aire y siempre lo habrá, por eso no van cayendo aviones del cielo cuando estamos en el super, por ejemplo. No vamos viendo como caen aviones así a destajo por las ciudades sobre edificios, bibliotecas…..

 

Todo esto lo digo así de manera exagerada, por si alguna de vosotras tiene miedo a volar y lo ve como algo “anti-natura”. De hecho, yo misma dije que no teníamos alas y por tanto era anti-natural porque no éramos pájaros y alegaba que igual por eso me daba miedo… cuando me respondieron en clase: tampoco tienes ruedas… jajajaja me estuve riendo un buen rato… Así que es sólo el desconocimiento de las cosas, la falta de información, lo que hace que nos sintamos desprotegidos; que hayamos asociado estimulos con otros, por ejemplo, si casualmente has viajado en avión o vas a viajar en avión y justo ves un accidente o, en mi caso, el trabajador de mi padre que se mató en el avión hace años cuando mi padre debió coger ese avión y justo le pusieron una reunión, o que justo yo vivía en Alemania cuando pasó lo de las torres gemelas y me tuve que volver al poquísimo tiempo a España por la incertidumbre… todo eso hizo que mi mente asociara: AVIÓN = PELIGRO. Fue mi “campana” del perro de Pavlov, así que QUISIERA O NO QUISIERA, mi cuerpo reaccionaba con ansiedad ya desde saber que debía coger un avión incluso meses después.

 

Por eso, además de información, como os contaba hasta ahora, para abrazar a un miedo hay que hacerlo precisamente así, abrazándolo, aceptándolo y sabiendo QUE SE PUEDE CAMBIAR.

 

Que nuestro cerebro tiene plasticidad y que igual que hemos aprendido a condicionarnos, podemos DES-CONDICIONARNOS, generalmente es más fácil con ayuda y reconozco que ir a este curso para mí ya fue el remate final, a pesar de llevar desde enero visualizando todo en mi mente, porque visto lo que he aprendido sobre aviación este fin de semana, me doy cuenta de que no tenía ni idea. Y mi mente ha pasado de sentir que ir en AVIÓN ES UN PELIGRO, a creer que voy en el único sitio donde están tan pendientes de mi Seguridad como en pocos otros. Des-condicionarse no es fácil, es trabajar con ejercicios nuestra ansiedad, visualizar y especialmente, aprender a respirar para calmar esta ansiedad.

Cuando estamos en estado de Alerta es el Sistema Límbico (el llamado cerebro emocional) el que manda señales BIEN PODEROSAS al cerebro racional para dejarlo anulado en ese momento.

De hecho, fijaos que curioso, que lo normal es que el cerebro racional o neocortex, cuando quiere “hablarle” al cerebro límico o emocional, le emite una señal normal pero el límbico tiene la capacidad de enviar una señal el doble de potente, por eso los miedos irracionales son tan PODEROSOS, seamos o no racionales y suuuper inteligentes, el cerebro límbico (donde están todas las emociones, entre ellas EL MIEDO) manda una señal implacable al Sistema Simpático (que bien le podrían haber llamado de todo menos simpático) porque es el que nos prepara para el ataque o la huida inmediata como animales que somos (se dilata la pupila, el corazón bombea rapidísimo, se agita la respiración, se contraen los músculos, se segrega adrenalina a mansalva…..) todo esto sentimos cuando estamos con ansiedad ante cualquier tipo de situación que nos de miedo. Nosotros no podemos controlar esto, por desgracia, puesto que es el sistema “autónomo” como su propio nombre indica, el que actúa por su cuenta y da igual lo que queramos hacer que desde luego no vamos a conseguir contraer las pupilas, parar el corazón ni relajar los músculos o dejar de producir adrenalina sin más…

 

PERO HAY UNA BUENA NOTICIA! Sí que podemos hacer algo…

 

hay una parte de este mecanismo que sí que conecta directamente con el Sistema Parasimpático (que es el que frena y neutraliza todo lo provocado por el anterior simpático-borde…) que es la RESPIRACIÓN. Esto sí que podemos controlarlo, podemos respirar despacio y esto automáticamente emite la señal de que haga STOP. Además, podemos usar nuestra imaginación para evocar sitios en los que hayamos sido muy felices o situaciones que nos hayan encantado o sitios que nos den mucha paz donde hayamos estado y visualicemos para calmarnos. Es la única VENTANA o puerta que tenemos para pasar del Modo Animal al Modo Racional.

Obvio, esto sumado a la información, hará que poco a poco, no se trata de conseguir esto el primer día porque si sin más… vayamos DES-CONDICIONANDO nuestra mente y siendo libres.

Yo he tardado en total tres meses desde que me propuse superar y afrontar este miedo,

 

después de más de 9 años sin pisar un avión, de sentirme limitada, y al final he conseguido entender el origen de mi miedo, entender que además quisiera o no lo tenía porque lo había asociado así, y entender que yo podía cambiar si me lo proponía, con mi propia ayuda y también con la de los demás.

Y lo bonito de todo esto es que detrás de cada miedo, hay miedos mayores que no son paralizadores sino que son movilizadores. Mi miedo mayor era el no tener libertad para sentir que no había fronteras y que podía viajar y descubrir el mundo. O si tienes miedo a conducir o a la soledad o a hablar en público… piensa qué podrías temer más incluso que eso y que te estás perdiendo en la vida por temer a lo anterior.

 

Una vez decides utilizar el miedo no como freno sino como motor, te das cuenta de que está ahí para que evoluciones,

 

porque el gran premio se encuentra después del miedo. No podéis imaginar lo que ha significado para mí superar este miedo que me limitaba. No podéis imaginar el ORGULLO tan increíble que siento por mí misma y la sensación además de que no solo me haya servido a mí sino de que puedo también tratar de ayudar a otras personas a través de mi experiencia para que vean que SÍ es posible. Y llevo disfrutándolo desde el mismo momento en que estuve sobrevolando las nubes; desde el mismo momento en el que vi el anochecer más bonito de mi vida, con Venus brillando de fondo.

La paz que sentí conmigo misma al reconciliarme con mi “niña” interior que era la que sintió miedo sobre todo en su día, cuando comenzó a Condicionarse a través del aprendizaje de ese miedo…

 

Hacer esto, sin duda, me ha cambiado la forma de ver todo. Ahora todo me parece posible!. Lo digo desde el corazón. Todo es posible ahora mismo en mi mente. He quitado la mayor barrera que tenía y sobre todo lo he hecho no desde la lucha, sino del amor a mí misma y lo he hecho por y para mí y eso sin duda va a ser una de las cosas más grandes que he apuntado en mi Diario de Mimos.

Si has llegado leyendo hasta aquí te doy las gracias, y si quieres compartir conmigo tu opinión, tus experiencias o tus propios miedos o si has superado tus límites, límites que creías que no lograrías y aún así quedan atrás ya como superados, estaré encantada de que respondas a este email y me cuentes o si te ha servido para algo todo esto que he escrito, me encantará leerlo también.

Disfruta de Tu Diario de Mimos y apunta ahí siempre todos esos miedos que van abrazando para ir creciendo cada día y llegar a convertirte en tu mejor versión, que es al final de todo, de lo que se trata realmente.

 

Un besazo,

 

Ana Aparichi

 

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