Mi Miedo a Volar

 

Hoy me gustaría hablaros sobre un tema al que llevo dando muchas vueltas desde que comenzó el año puesto que fue lo que realmente me marqué como Propósito de Año Nuevo y realmente me propuse cumplirlo. Si podéis leer hasta el final veréis hasta dónde quiero llegar, porque lo quiero ir desarrollando poco a poco, pero ya veréis qué sentido tiene todo esto, que creo que puede ayudaros a muchas, os pase lo mismo que a mí o no!.

Como sabéis las que me seguís por las redes, os comenté que yo tenía miedo a Volar, y que llevo ya diez años sin subirme a un avión. Así que mi propósito de año nuevo era perderle al fin el miedo.

Muchas me escribisteis bien ofreciéndome vuestro apoyo, bien pidiéndome consejo porque os pasaba lo mismo.

El caso es que en ese mismo momento en que decidí superar mi miedo, que fue el día 1 de enero, comencé a llevar a cabo distintos métodos para ir enfrentándome a él. Por ejemplo, lo primero que hice fue comenzar a ver videos en youtube de gente que decía que había superado el miedo a volar. Los veía y re-veía buscando puntos en común. Incluso, justamente, había también en youtube programas de TV donde se trataba este tema y estaban grabados así que aproveché también para empaparme de todo esto.

 

Dicen que la principal forma de combatir cualquier miedo es con información,

 

así que me puse en primer lugar con información “racional”. De hecho, también me metí en google y busqué cursos online para perder el miedo a volar y aprendí varias cosas acerca de los aviones, aunque en el fondo era información que ya conocía.

Así que decidí atacar el problema no desde un punto de vista racional, analizando si era el método de transporte más seguro o no, ya que esto a mí no me sirve en el fondo y es algo que siempre me dice la gente que no tiene miedo a volar. Como argumento entiendo que es válido pero no es suficiente ni lo será para alguien con verdadero miedo a volar. Así que como os decía, decidí ir a la parte emocional dejando el cerebro de lado, puesto que ya sabemos que las fobias y miedos, en general, en el fondo forman parte de nuestras emociones y sentimientos más profundos.

Así que decidí indagar de dónde realmente venía mi miedo. Me puse a analizar cada detalle de los vuelos que había realizado y de en qué momento comencé a sentir esa angustia. Para empezar, recordé una conversación de pronto, de mi padre cuando yo era aún pequeña contándole una anécdota a alguien sobre que él iba a haber volado a Bilbao tal día, pero al final lo tuvo que anular porque le habían puesto una reunión y envió a un delegado en su lugar. Resultó que justamente ese avión se estrelló y él contaba que gracias a aquella reunión se había salvado.

En ese momento me dije: anda!! Ahí comienza en parte una sensación de “si vuelas te puedes morir”. Me di cuenta d que parte de mi miedo venía entonces de aquella conversación que escuché de refilón. En su momento no me dio “miedo” como tal porque de hecho con 10 años volé por primera vez al otro lado del charco, justamente con mi padre, y fue una experiencia genial. Así que debía recabar más pistas…

En otra ocasión, también viajando con él me empezó a dar miedo sobre todo esa sensación de separación de la tierra, cuando justo despega el avión. Le dije que tenía miedo y me dijo: “por favor, para ya que me vas a poner nervioso a mí!” (hoy me doy cuenta de que ese miedo en realidad era él quien también lo tenía aunque nunca me lo hubiera reconocido, así que igual fue algo que de pequeña de manera inconsciente “mamé”).

Además, me di cuenta de que a mí volar no me da miedo. Lo que me da miedo es el despegue.

Esa sensación de acelerar, ese sonido y justo ver cómo va elevándose porque mi mente empezaba a imaginarse situaciones catastróficas.

Volé algunas veces más hasta que viviendo en Alemania justo pasó lo de las Torres Gemelas y me tuve que volver a España por esas fechas, y mi mente de nuevo asoció el avión a “peligro”.

Después, ya recuerdo que aunque seguía volando por “obligación”, incluso llegué a trabajar en una empresa donde debía volar bastante porque fui la Responsable del Departamento Internacional de Ventas, así que debía volar a menudo a Irlanda, Holanda, Francia…

El caso es que aún así seguía volando pero cada vez que en la TV veía un accidente aéreo lo aceptaba como “lo ves! Es que volar es muy peligroso”…

Hasta que ya llegó un día que hubo un vuelo movido, y dije “SE ACABÓ!”. Nunca más viajaré en avión.

Me ahorraré la muerte en un avión, porque era entrar dentro y ya lo veía como una gran “caja amenazante de mi vida y siempre que tocaba despegar sólo veía en mi mente imágenes de cómo de pronto había un fallo en el avión y caíamos”. De hecho, tenía pesadillas por las noches cada vez que soñaba en un avión siempre caía, aunque en mis sueños no iba yo dentro (todo un detalle por parte de mi cruel mente jajaja).

Han pasado 10 años de aquel día y pensé que jamás sería capaz ni de plantearme volver a volar. Tenía miedo y punto. Me ha limitado mucho a la hora de elegir destinos, porque si algo que me gusta en el mundo es viajar. Soy un alma libre, como un pájaro, solo que sin alas en este caso… así que más que un pájaro normal podría decirse que me sentía un poco como una “gallina” que tiene alas pero no puede volar.

Y ¿Por qué decidí de repente vencer este miedo? ¿Qué pasó para que de ni pensarlo cambiara de idea?.

 

Todo forma parte de la sensación de que todo el mundo tiene miedo a algo. Todos tenemos un temor o algo que nos angustia. En mi caso, los aviones (luego veréis a dónde quiero llegar, que espero que os entusiasme tanto como a mí); hay personas que tienen miedo a emprender, miedo a separarse de su pareja, miedo a la soledad, miedo a envejecer, miedo a enfrentarse a un jefe tirano, miedo a cambiar de empleo, miedo a ser quienes somos realmente, miedo a brillar….. podríamos relatar miles de miedos, cada uno igual de válidos, pero que al final nos hacen sentir que EXISTEN LOS LÍMITES.

Y esto fue lo que hizo que decidiera ROMPER con esa sensación que me hacía sentir que YO TENÍA UN LÍMITE. No podía viajar donde quisiera o al menos no rápidamente. Era paralizador para mí.

Soy una persona muy pero que muy echada para adelante. Mi infancia no fue nada fácil pero conseguí hacer de mi experiencia toda mi fortaleza que tengo hoy. Conseguí superar muchos límites a pesar de la familia, que siempre, a veces por protección excesiva, nos marca. Nos dicen quiénes somos, cómo somos y cómo debemos comportarnos para ser aceptados.

Pues mi sensación tras mucho analizar el por qué realmente tenía miedo yo a volar vino hace apenas unas semanas.

 

Hasta entonces había luchado con argumentos primero racionales (mentales todos), después ataqué a los emocionales (viendo gente en mi misma situación). En febrero decidí dar un paso más allá y me apunté al curso al que asistiré este próximo fin de semana sobre “Perder el miedo a volar” impartido por Alfonso Bertolano, psicólogo y piloto de Air Europa. Era un paso más que necesitaba como prueba aunque sabía que debía ser yo la que estuviera motivada y decidida, porque nadie va a poder superar un miedo o un LIMITE por nosotras.

Así que, hace apenas unas semanas, justo en mi mente llevaba ya todo este trabajo proyectando además, el deseo de paralizar esas visualizaciones “nefastas” al despegar el avión.

Me dije a mí misma que si era mi mente la que creaba falsas historias que además luego no ocurrían, podría dejar la mente en blanco y dejarme llevar, porque realmente hemos de pensar que vivimos en el AHORA. Que el hecho de imaginar lo que nos va a suceder unos minutos después no tiene sentido en ningún área de la vida. No somos adivinos. Así que me planteé que igual que yo no salgo a la calle pensando que me va a atropellar una bici justo un minuto después. Ni pienso que si cruzo va a venir un autobús a atropellarme. Tampoco creo que si voy andando por la calle justo un ladrillo me caerá en la cabeza y me matará… tampoco siento que si estoy en un supermercado, de pronto la cajera se volverá loca y empezará a dispararme…. Todos estos ejemplos, que parecen ridículos y absurdos, nunca los he tenido, pero sin embargo, me subía a un avión siempre imaginándome la peor de las tragedias y claro, qué hace el cuerpo cuando la mente “lo vive y lo visualiza tan nítidamente”… que lo sientes claramente a nivel físico. Así que para “desaprender y descodificarme” de este miedo irracional, lo primero que me prometí a mí misma fue dejar de tratar de ser adivina o vidente, porque no lo soy y siempre me equivoco y así me ahorraría el pasarlo mal a nivel físico, con esa sensación de estrés tan aguda, que llegaba al destino hecha polvo (no soy de esas que monta una escena en un avión. Una vez arriba voy bien pero en el despegue era la clásica que iba callada como una tapia viviendo todo por dentro “en silencio” como las hemorroides…. Jajajaja. ).

Así que en resumen, decidí que cuando entrara en un avión, fuera en mi próximo curso de miedo a volar o donde fuera, dejaría la mente en blanco y viviría solo en el AHORA y no en “1 minuto después” y me ahorraría todo el estrés. Y decidí que si algo pasaba, ya tendría tiempo de tirar de toda esa adrenalina INNECESARIA cuando de verdad la necesitara si pasaba algo. Así que básicamente quiero estar NO ALERTA salvo que necesite estarlo, y si en cualquier momento de mi vida, necesito estar alerta y actuar por mi supervivencia en un momento dado, lo haré utilizando a tope todos mis recursos disponibles, pero no ANTES. Así ahorro todo para cuando lo necesite.

Parecerá una chorrada, pero esta forma de pensar me hizo ya cambiar el chip.

 

Ya directamente iba super motivada al curso sabiendo que de verdad no sólo iba a perder el miedo a subir a un avión, sino que estaba dispuesta a disfrutarlo.

Pero, aún así, había algo más… como os decía, hace apenas unas semanas, igual dos, de pronto el chip hizo que cambiara todo de golpe, mucho más aún. Estaba hablando con una amiga y le estaba comentando, a modo de charla, que en mi familia siempre era yo un poco la que rompe la “norma”… digamos que son todos muy conservadores, no se arriesgan, son muy estables, muy centrados, muy poco dinámicos y yo, en ese sentido, siempre me sentía un poco la “rarita” , me sentía la “alocada”, me decían que era veleta, impaciente… de todo y que por qué no me estaba quieta nunca (conste que amo a mi familia, eh jajaja que sólo cuento esto para que veáis a donde quiero llegar y todos en la familia no podemos ser iguales ni mucho menos. Mi madre si me comprende más y me apoya más pero al resto le cuesta un poco seguirme el ritmo, porque son totalmente opuestos, tranquilos, sosegadísimos, no arriesgan nada, todo siempre sigue igual en sus vidas y así son felices, cosa que yo respeto al máximo). La respuesta de la persona con la que hablaba fue: es que …

 

TÚ ESTAS HECHA PARA VOLAR.

 

De pronto, me quedé callada… la miré, sonreí y le dije: joder!!! Joder!!! Joder!!! Ayyy Dios mío!! (os juro que fue así). Ella me miraba atónita y yo por dentro sentí de pronto una liberación tal que no podría describirla por aquí, porque fue un CAMBIO DE CHIP tan grande… de pronto vi claro que más allá del nivel racional, más allá del nivel sentimental había algo más que había hecho que yo tuviera miedo al avión.. y no era otro que YO TENÍA MIEDO A VOLAR… literalmente!. No en un avión, sino en el fondo, de pronto sentí por dentro, de estas pocas veces que pasa en la vida, un “subidón” porque fue como una revelación de por qué yo había tenido tanto tiempo miedo a volar. Miedo a volar, en la vida, porque sentía que yo era libre pero no me permitía “creérmelo” para no dejar de ser aceptada por la gente a la que quiero, por sentirme “diferente” de alguna manera a la gente a la que quería. Y por algún motivo, más allá de la parte mental, emocional, fue como si a un nivel más profundo y extraño hubiera entendido que yo, efectivamente, estoy hecha PARA VOLAR, y que sólo tenía MIEDO A VOLAR o, más concretamente, MIEDO A DESPEGAR, como siempre me pasa en la vida cada vez que emprendo un nuevo proyecto, porque siempre pensaba por dentro que si yo no tuviera miedo a volar, nada podría pararme. Iría a dar cursos al otro lado del charco, nadie me vería casi el pelo por mi casa jajajajaja, sentiría que el mundo no tiene limites y que puedo “elevarme” hasta donde quisiera sin esa sensación de NO PUEDO (de ese gran límite mental auto-impuesto).

Todo esto me vino de pronto porque hay algo que yo estudio desde hace ya unos años que se llama biodescodificación energética que mantiene que cada enfermedad o detrás de cada problema o miedo hay una causa emocional. La causa “de la causa” es lo que busca siempre la biodescodificación, por así decirlo. No el síntoma (que es lo que yo buscaba con el avión).

Por ejemplo, me ha pasado de conocer una chica que me comentaba que estaba muy preocupada porque cada vez oía menos. Fue al médico y le dijo que tenía sordera parcial. No podía escuchar los sonidos graves, sólo los agudos. En biodescodificación es algo tan sencillo como el hecho de entender que lo que nos pasa es precisamente por una “causa” ajena a la causa o síntoma. Le pregunté : Qué sonido grave tienes miedo de escuchar?. Qué tienes miedo de oir que sea grave?. (aparentemente es una chorrada, no?… esa inocente frase…) pues me dijo que ella ya apenas puede coger el teléfono porque tiene miedo a que alguien le de una mala noticia, puesto que en una ocasión hace años la llamaron y le dijeron que su hermano había fallecido. Eso le dejó marcada, como es obvio. Y pasaron los años y hacía pocas semanas le habían comunicado otra mala noticia por teléfono que confirmó sus sospechas de que “al otro lado del teléfono siempre vienen noticias graves”……

Lo entendéis?. Sé que es un poco extraño pero es que el cerebro y la mente humana funcionan así. Como dicen, el cuerpo grita lo que la mente calla.

Mucha gente enferma de cáncer, si buscáis en internet por ejemplo: cáncer de colon, biodescodificación… os explica cuáles son las emociones determinadas que se enquistan y que hace que aparezcan en una u otra zona.

Todo esto es sólo un mini-ejemplo para que entendáis que el poder de la mente es alucinante. En mi caso, yo misma siento que me bloqueé de alguna manera, y obviamente, se juntaron muchos factores que determinaron que yo de pronto desarrollara ese miedo irracional a volar, sabiendo que es el medio de transporte más seguro y que tengo muchísimas más probabilidades de sufrir un accidente de coche que de avión cuando voy lejos de viaje. Así que descubrí desde enero, en todos estos meses de trabajo interno e introspectivo, que mi miedo irracional venía entre otras muchas cosas de ahí. Del miedo a despegar o a volar, en la vida también.

Por eso, quería escribiros esto para contaros que estoy deseando que llegue el sábado para subirme al avión que me llevará en el curso ida y vuelta a Palma de Mallorca, destino al que casualmente iré de nuevo en mayo, por supuesto en avión, al I Foro de Mujeres que Marcan como ponente. Y me negaba en mi mente a ir allí a hablar a las mujeres y contarles acerca de emprender, de motivación, etc habiendo ido yo con “miedo” o habiendo ido en Ferry por no coger un avión. Cómo iba a hablar o desde donde podía hablar a las mujeres acerca de superar sus propios miedos, si yo era la primera que iba ya con miedo??.

Así que, este sábado, subirme al avión para mí será un antes y un después, como esos que tanto me gustan jajajaja. Pienso sentarme en la ventanilla y cuando esté cogiendo velocidad el avión para despegar, pienso sentir que soy yo con mis alas elevándome (como dato curioso diré que tengo una cicatriz que recorre toda mi espalda entera de una operación que tuvieron que hacerme con 3 años y siempre le digo a los niños cuando me preguntan que por qué tengo esa cicatriz que es porque yo era un angelito y que me cortaron las alas… hoy tiene incluso aún más sentido mi propio “cuento” y me las pienso colocar de nuevo), pienso disfrutar de cada momento y cuando esté arriba pienso sentir una libertad como hace años que no siento.

Y os quería contar esta experiencia, este punto “débil” porque todas somos vulnerables y somos fuertes de narices a la par.

 

Somos así. Tenemos miedos, cada una a cosas diferentes, pero hay que coger al toro por los cuernos y ver que la vida al final está hecha para que DESPEGUEMOS y sepamos que de verdad que no hay LIMITES y que las únicas que nos ponemos estos límites somos nosotras mismas, bien porque estamos condicionadas desde pequeñas para ello, bien porque a nivel inconsciente se grabaron cosas que creemos que son nuestras y que somos así y somos nosotras eso, y no lo son en realidad y que para superar un miedo nada mejor que tener la mayor INFORMACIÓN posible tratando de atacarlo por todos los flancos.

El próximo artículo que os escriba seré otra persona, seré la misma, pero habiendo mirado al miedo a los ojos y cuando ponemos tanta “luz” a una sombra, dejamos de tener miedo a la oscuridad.

Os animo a que me contéis cuáles son vuestros miedos y a que me expreséis si de alguna manera he conseguido que sintáis este “subidón” que yo siento al haberme hecho CONSCIENTE del por qué y para qué tenía esa gran creencia limitante. En mi mente ya está superado ese miedo, el sábado podré demostrarme a mi misma que es verdad.

Un besazo y muchísimas gracias por leerme, si habéis llegado hasta aquí!

Ana Aparichi

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

  • Responsable » Ana Aparichi
  • Finalidad » Gestión de comentarios
  • Legitimación » tu consentimiento.
  • Destinatarios » tus datos se encuentran alojados en mis plataformas de email marketing Active Campaign ubicada en EEUU y acogida al Privacy Shield.
  • Derechos » podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.
Para más información puedes consultar nuestra política de privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  Acepto la política de privacidad